A raíz de una serie de preguntas y notas que me han formulado, sobre este fenómeno aparecido por internet( Diario Popular-El Juego de la Tortura) en el cual el objeto es torturar, virtualmente, a una persona, agrego algunas de las ideas allí vertidas.
En primer lugar como muchas de las cosas que nos vamos enterando por los medios, la notificación del fenómeno no guarda relación con la magnitud o la temporalidad del mismo. Es decir en el caso de la violencia doméstica, sobre el cual se me consulta en diversas oportunidades, la gravedad y la intensidad del fenómeno a veces no traduce la magnitud y característica de lo que se refleja por los medios.
Por otro lado, que este fenómeno se verifica desde hace ya muchos años. Existen no solo juegos de acción, en realidad de tirar, matar, destruir algo o alguien desde siempre, en términos de video juegos.  La característica es la ligada a todo fenómeno que debe mantener el interés del espectador con mayores estímulos. De la misma manera que en las primeras ediciones de gran Hermano, el sexo no existía o no era mostrado, hoy es el condimento básico y la clave buscar nuevas y más complicadas opciones, o los programas de violencia deben serlo más, los juegos deben ser más violentos pero inmediatamente eso lleva  a que sean más perversos.
Si, perversos.
Por eso la relación con los otros fenómenos de los que hablamos antes. En muchos casos la consulta del entrevistador ante un crimen ” aberrante” es decir desviado, se asiste a una forma de estupor, como puede pasar esto?, Aparecen allí toda clase de opiniones, que en genera apuntan a situar ese fenómeno como ajeno a nuestra sociedad y el sujeto ligado a la locura, o a la psicopatía, hoy tema muy en boga ( hace un tiempo podría haber sido bipolar). De allí la fórmula fácil de situar la anomalía ( sic) en el lugar de la locura, y que ello nos tranquiliza.
Parece sin embargo que convivimos con diversa y constantes formas de violencia, y para alimentar esto hasta existen juegos que nos educan desde la más temprana edad a banalizar la violencia y cuando esta no alcanza la tortura y al muerte.
En este caso la idea del juego como intermediario ya se ve superada y solo queda la idea de sufrimiento, detrás del poder omnímodo de mi teclado o mi tablet o lo que fuera, y desde ese lugar mi cerebro infantil o adolescente, va aprendiendo que hacer sufrir es un juego.Lo grave es que sabemos desde hace mucho tiempo que el trauam se instala aún desde lo virtual, y que para el cerebro es igualmente traumático. Esa mente , ese cerebro se adpta neuroplásticamente a estos estímulos. La adpatación permite la supervivencia…a un costo, que vemos más tarde. Hay varias reflexiones más, por el momento estas.

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